lunes, 7 de mayo de 2012

Tareas para sanar tu naturaleza femenina - Por Maureen Murdock



"Si tu madre nunca te ha consolado, con toda probabilidad te será difícil encontrar un verdadero consuelo para el corazón en las relaciones que establezcas con otras personas. Tu labor será crear ese sentido de consuelo para el corazón dentro de ti misma.

Si tu madre nunca se ha compadecido de ti, con toda probabilidad tendrás poca paciencia con tus propios fallos humanos, así como con los de los demás. Tu labor será observar a alguien que practique la compasión, y practicarla tú misma.

Si tu madre silenciaba tu creatividad, tu labor será dar voz a cada impulso creativo que se presente. Pinta, escribe poesía, toca el tambor, cuida las plantas, cocina y baila.

Si tu madre despreciaba o rechazaba su propio cuerpo como mujer, tu labor es abrazar y honrar a tu cuerpo y a tu sexualidad.

Si te sentías abandonada por tu madre por la razón que fuera, incluyendo la depresión o el alcoholismo, tu labor será escuchar a tus sentimientos y nunca abandonarte tú misma.

Si tienes alguna cuestión sin resolver con tu madre y ésta ha muerto o ha quedado emocionalmente incapacitada, puedes escribirle una carta (que guardarás tú o te enviarás a ti misma) en la que expreses tu pena y tu enfado por no tener una madre nutridora, y dile que has llegado a aceptarla y comprenderla como tal y como era. Entonces podrás sentirte agradecida por su presencia en tu vida.

Todas nosotras llevamos encima el peso de nuestra madre por lo que es necesario sanar la ruptura madre/hija tanto si tu madre está viva como si no, para así poder sanar la profunda herida de tu naturaleza femenina. El elemento clave reside en que tú misma te conviertas en una buena madre. Con esa idea en la mente, asume la tarea de ser maternal contigo misma."

Maureen Murdock
"El viaje heroico de la mujer. Etapas y claves del proceso femenino"

jueves, 22 de marzo de 2012

Las pruebas del camino - Confrontando ogros y dragones



"La heroína cruza el umbral, abandona la seguridad del hogar de sus padres y parte en búsqueda de sí misma. Asciende por colinas y atraviesa valles, vadea ríos y corrientes, cruza secos desiertos y bosques oscuros, y penetra en el laberinto para encontrar qué hay en el centro de su ser. En el camino encuentra ogros que intentan engañarla llevándole a callejones sin salida, adversarios que desafían su astucia y resolución, y obstáculos que tiene que evitar, rodear o vencer. Para poder hacer este viaje, necesitará una lámpara, mucho hilo y toda su astucia.
Pero me estoy adelantando. ¿Por qué está ella ahí afuera en la noche, perdida en el laberinto? ¿Qué tesoro está buscando y cuál es el dragón que lo custodia?

De manera metafórica, está sola en la noche, vagando por el camino de las pruebas, para descubrir sus fuerzas y capacidades y para desvelar y vencer su propia debilidad. De esto se trata cuando se abandona el hogar y se emprende el viaje. El hogar constituye la seguridad de lo conocido. La escuela, un trabajo nuevo, los viajes y las relaciones, le proporcionarán oportunidades para observar y poner en práctica sus cualidades positivas y los aspectos negativos que proyecta en los demás. Ya no puede culpar del resultado de su vida a sus padres, hermanos, amigos, amantes o jefes; ha llegado el momento de mirarse a sí misma. Su tarea es la de empuñar la espada de su verdad, encontrar el sonido de su voz y elegir la senda de su destino. De esta manera encontrará el tesoro que está buscando.


Tropezará con obstáculos a lo largo del camino, tanto en su mundo externo racional, como en el mundo interno de su psique. El camino exterior de las pruebas le llevará, a través de una carrera esperada de obstáculos, a los títulos académicos, ascensos, prestigio, matrimonio y éxito económico. Los dragones estarán allí custodiando las recompensas diciéndole que no tiene posibilidades de éxito, que en realidad no está haciendo lo que quiere hacer, y que, de todos modos, hay mucha gente más cualificada por delante de ella. Estos dragones aparecerán a veces para desalentarla, tomando la forma de padres, maestros o jefes.

Sin embargo, el dragón más difícil de vencer de todos es el reptil social que sonriéndole le dice: “claro, querida, puedes hacer todo lo que desees”, mientras continúa saboteando sus planes, proporcionándole pocas oportunidades, sueldos bajos, atención inadecuada a sus hijos y escasas posibilidades de promoción. Lo que este dragón le está diciendo en realidad es: ”claro, querida, puedes hacer todo lo que desees, mientras hagas lo que nosotros queremos que hagas”.
Aparecerán ogros en su camino, para probar su resistencia, su capacidad de decisión y de establecer límites. Sus compañeros de trabajo la molestarán, sus jefes contrariarán sus peticiones, y sus amantes le dirán que no la quisieron desde el principio. Será tentada por juegos de sexo y manipulación, disfrazados de respuestas a sus necesidades de poder, realización y cariño. Se sentirá halagada pensando que ha llegado al territorio del poder y de la independencia, cuando todo lo que ha recibido no son sino talismanes de éxito."



Fragmento de "Ser mujer. Un viaje heroico. Un apasionante camino hacia la totalidad"

YO, MUJER - Maureen Murdock (fragmentos de "Ser Mujer, un Viaje Heroico")




"He explotado mi cuerpo.
He ignorado sus necesidades y
lo he llevado más allá del agotamiento,
hasta la enfermedad.

No he valorado las habilidades
que me resultaban fáciles.

He ignorado mi intuición.
Me he sentido culpable por tomarme
el tiempo necesario para relajarme...


He esperado la dificultad
en lugar de la calma,
y no he disfrutado al máximo
de este maravilloso regalo de la vida.

He oído historias parecidas de otras mujeres
a quienes se les dijo en su infancia
que trabajaran duro,
que produjeran, que complacieran
y que ignoraran sus sentimientos.


No había ninguna expectativa
de que la vida fuera fácil.
Disfrutarla era algo inconcebible.
Por el contrario, se les decía:
"la vida es dura, la vida no es justa;
si quieres relajarte,
espera a estar bajo tierra".


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"La aventura heroica no consiste en lograr el poder sobre el otro, en la conquista y la dominación; es una búsqueda del equilibrio en nuestra vida, a través del matrimonio de los aspectos femenino y masculino de nuestra naturaleza.
La heroína de nuestro tiempo tiene que enfrentarse con su miedo a reivindicar su naturaleza femenina, su poder personal, su capacidad de sentir, sanar, crear y cambiar las estructuras sociales y dar forma a su futuro. Nos trae sabiduría sobre la interconexión con todas las especies; nos enseña a vivir juntos en este vaso global y nos ayuda a reivindicar lo femenino en nuestras vidas. Lo anhelamos..."


.......................

"A medida que las mujeres han ido asumiendo un mayor protagonismo en el mundo exterior, el fuego de la familia se ha dejado desatendido y el espíritu se ha deteriorado. El valor de lo femenino como el centro de la familia ha sido en gran parte ignorado en medio de la devaluación social de la mujer. A medida que el hogar y su fuego han perdido significado, hemos olvidado también valorar y proteger nuestro planeta. Las mujeres han tenido que abandonar el hogar para recordar a la humanidad la importancia de cuidar de sus cuerpos físicos así como del cuerpo de nuestro hogar colectivo, el planeta tierra."

EL MITO DE LA DEPENDENCIA – Maureen Murdock

“Dependencia y necesidad son dos palabras malditas para una mujer; a pesar de que la dependencia constituye una etapa normal en el desarrollo, tanto de los niños como de las niñas, la palabra dependiente se asocia más frecuentemente con la mujer. A las niñas no se les motiva a ser independientes, no se les apoya igual que a los niños para ser autónomas. “Por el contrario, se estimula a las niñas para seguir manteniendo relaciones de dependencia de sus padres y de la familia, relaciones que transfieren a sus maridos e hijos una vez casadas.” (1).
De las mujeres se espera que atiendan las necesidades de dependencia de los demás, desde su infancia son educadas para anticiparse a estas necesidades; han oído decir continuamente a sus madres “Seguro que tienes sed, ¿quieres un vaso de agua fresca?... Habrá sido un largo día y estarás cansado, ¿no quieres descansar un poco antes de la cena?... Estarás decepcionado de no haber podido formar parte del equipo…”. Como aprenden a anticiparse a las necesidades de los demás, esperan consciente o inconscientemente que sus necesidades también sean previstas y atendidas. Cuando una mujer descubre que sus necesidades no están siendo tomadas en cuenta, piensa que algo no funciona en ella. De hecho, puede que incluso sienta vergüenza por tener también necesidades.

Si una mujer tiene que pedir que sea cubierta una de sus necesidades, será percibida por los demás, e incluso por sí misma, como absorbente, necesitada y dependiente. Sin embargo, lo que ocurre sencillamente es que tiene necesidades normales, que quizá no están siendo atendidas por el marido, el compañero, el amigo o los hijos (2). Estas necesidades normales pueden incluir tener más tiempo para sí misma, una habitación propia, alguien que la escuche, un abrazo amoroso, una oportunidad de desarrollar sus capacidades. Cuando aquellas son negadas, empieza a sentir que no tiene derecho a actividades que satisfagan sus propias necesidades y deseos. De alguna manera, empieza a suponer que ella no tiene derecho a nada.









Algunas mujeres actúan de forma dependiente, para reforzar el logo de su compañero o para protegerle. Existe una regla tácita de la relación, según la cual, la mujer ha de ser débil para que el marido sea fuerte. El mito establece que si uno de los dos se rebaja, el otro puede conseguir su propio éxito, y esto no se reduce sólo a las relaciones heterosexuales. Nuestra heroína renuncia a “sí misma” para que el otro –el marido, el colaborador, el amante o el hijo- pueda ganar en personalidad. Este “regalo” o sacrificio inconsciente de entrega del yo a los demás le proporciona un sentimiento de autovalía, y contribuye a mantener un equilibrio en el sistema. En “Mujeres en terapia”, Harriet Lerner escribe:

“Por debajo de la postura pasivo-dependiente de muchas mujeres, se encuentra la motivación inconsciente de apoyar y de proteger a otra persona, y también la convicción inconsciente de que una mujer debe permanecer en una posición de relativa debilidad para que sobreviva su relación principal. Incluso mujeres intelectualmente liberadas tienen miedo y se sienten culpables de ‘herir’ a los demás, en especial a los hombres, cuando ejercen plenamente su capacidad de pensar y de actuar con independencia. De hecho, cuando una mujer empieza a definir con más claridad los términos de su propia vida, con frecuencia es acusada de menospreciar a los hombres, dañar a los hijos, o ser de algún modo destructiva con los demás(3).

Esta actitud de que “el otro” tiene preferencia, a menudo es interiorizada por la mujer como una promesa tácita, aun cuando el compañero no lo pretenda ni lo quiera. Se introduce en el inconsciente de una niña al observar la dinámica familiar: va a su madre posponer sus propias necesidades y aprende a hacer lo mismo. Resulta interesante cuando “el otro” que compite por su atención es parte de sí misma; tiene entonces que resolver un conflicto casi irresoluble.”

Notas:
1 Katty Mackay, art. cit.
2 Harriet Goldhor Lerner, ob, cit., . 159
3 Íbid, p. 162





Fotogramas de "¿Qué he hecho yo para merecer esto?!!" (Pedro Almodóvar, 1984). Gloria, el ama de casa y su insatisfacción, su rutina diaria, sin alicientes, soportando su vida y las de quienes la rodean, que no reparan en ella, ni en sus sentimientos, ni en lo ingrato de su dedicación no correspondida. El maestro manchego no se olvidó del ama de casa desesperada y le dedicó una de las más bellas y escasas elegías que, sobre el tema, hay en el cinematógrafo.

Foto grande y comentario de la película: http://parcelasdecine.blogspot.com/2011/03/reflexiones-en-el-dia-de-la-mujer.html

Texto principal: Fragmento de "Ser Mujer un viaje heroico. Un apasionante camino hacia la totalidad." – Maureen Murdock

LOS PODERES CURATIVOS DE LO FEMENINO: HILDEGARDA





En la leyenda del Santo Grial, Perceval vaga durante cinco años por páramos desolados después de haber fallado en responder a la pregunta. Tras muchas pruebas y aventuras, vuelve al castillo del Rey Pescador y esta vez hace la pregunta de rigor, que cura así al rey. Una vez curado, el rey tiene permiso para morir y el páramo se vuelve fértil. Como a Perceval, se nos está dando la oportunidad de curar lo femenino herido en nuestra cultura. Si la ignoramos esta vez, obtendremos realmente un desierto nuclear.

Hildegarda de Bigen, superiora de un convento de monjas del siglo XII, mística, profeta, predicadora, maestra, organizadora, reformadora, compositora, artista, sanadora, poetisa y escritora, que vivió en el frescor del Valle del Rin, dijo que el mayor pecado de la humanidad era la aridez y que su necesidad más imperiosa era devolver la humedad y el verdor a la vida de la gente. Jean Shinoda Bolen, al hablar de la aplicabilidad de la visión de Hildegarda a las enseñanzas del Grial dice:


"La humedad y el verdor tienen que ver con la inocencia, el amor, el corazón, los sentimientos y las lágrimas. Todos los fluidos de nuestro cuerpo se vuelven húmedos cuando nos sentimos conmovidos -lloramos, lubricamos, sangramos, y todas las experiencias numinosas de nuestro cuerpo tienen que ver con la humedad-. Y es la humedad lo que da vida a este planeta, lo que constituye la cura para la experiencia del desierto y la cura para la aridez... Nos volveremos en verdad áridos si acabamos con las selvas tropicales... Como pueblo, tenemos que ser como Perceval, buscando por el bosque agreste para volver de nuevo al castillo del grial, pasar por la experiencia del grial, y conocer su significado. Solo llegamos a vislumbrar retazos, pero eso ya es mucho"






La humedad trae salud a los que sufren la aridez. Un buen amigo mío, Steve, un profesor con un corazón de oro, acaba de morir de Sida. En sus últimos días veía la muerte como un alivio para la aridez de su deteriorado cuerpo, devastado por dentro y por fuera por el sarcoma de Kaposi. Me dijo que estaba dispuesto a irse y me preguntó cómo sería el viaje. Le respondí: "Vas a caminar, ligero, por un precioso prado verde. Estará florido, verde, fértil, saludable y húmedo".

Entonces sonrió y dijo: "¡Estoy tan seco! Sólo deseo que sea húmedo.


"Ser mujer un viaje heroico. Un apasionante camino hacia la totalidad." Maureen Murdock



Homenaje de Taller La Diosa
22 de marzo - DÍA INTERNACIONAL DEL AGUA
http://tallerladiosa.blogspot.com/

Fotos: Zena Holloway


Ilustración: María Magdalena - Ishtar

viernes, 1 de abril de 2011

SER MUJER ES UN VIAJE HEROICO

Este es un fragmento del libro "Ser mujer un viaje heroico" de Maureen Murdock. Es hermoso! Comparto!





"Las mujeres de hoy están logrando el valor de expresar su visión, la fuerza para establecer límites y están dispuestas a hacerse responsables de si mismas y de los demás de una forma nueva.

Las mujeres somos tejedoras; nos tejemos con los hombres, niños y unas con otras para proteger la tela de la vida.

Las mujeres somos creadoras; damos a luz a nuestros pequeños y a los hijos de nuestros sueños.

Las mujeres somos sanadoras; conocemos los secretos del cuerpo, de la sangre y del espíritu porque son uno y el mismo.

Las mujeres somos amantes; nos abrazamos con gozo unas a otras, a los hombres, a los niños, a los animales y árboles, escuchando con nuestros corazones sus triunfos y penas.

Las mujeres somos alquimistas; desenterramos las raíces de la violencia, de la destrucción y la profanación de lo femenino y transformamos las heridas culturales.

Las mujeres somos las protectoras del alma de la tierra; sacamos la oscuridad de su escondite y honramos los reinos invisibles.

Las mujeres somos buceadoras; nos sumergimos en los Misterios, donde nos encontramos seguras, maravilladas y plenas de nuestra vida.

Las mujeres somos cantantes, bailarinas, profetas y poetas; invocamos a la Madre Kali para ayudarnos a recordar quienes somos mientras viajamos por la vida."

MÁS ALLA DE LA DUALIDAD (de Maureen Murdock)



Todos somos en parte nuestros antepasados, como todos somos en parte hombre y en parte mujer.
 Virginia Woolf

 El problema que tú tienes es el problema que yo tengo, el problema de pensar que somos tan diferentes; el problema es cómo percibir...
 Anne Waldman: Dualidad (una canción)


 Vivimos en una cultura dualista que valora, crea y mantiene polaridades – una mentalidad estratificada de “o esto o lo otro” que identifica y coloca a las ideas, y a la gente en extremos opuestos de un espectro. Al escribir de “la espiritualidad de la creación”, Matthew Fox explica en Bendición original, que el pecado que subyace en todos los pecados es el dualismo: la separación de sí mismo, la separación de lo divino, la separación entre tú y yo, la separación del bien y del mal, la separación de lo sagrado y la naturaleza. En el pensamiento dualista, tratamos al otro como a un objeto fuera de nosotros mismos, algo que mejorar, que controlar, de lo que desconfiar, que dominar o que poseer. El dualismo genera suspicacia, confusión, error de percepción, desprecio, desconfianza.

El pecado del dualismo desfigura nuestra psique, contaminando nuestras actitudes sobre la mente, el cuerpo, el alma, las mujeres, los hombres, los niños, los animales, la naturaleza, la espiritualidad, así como sobre las estructuras políticas. Dividimos las ideas y las personas para formar jerarquías del bien y mal, de nosotros y ellos, de negro y blanco. Separamos el espíritu de la materia, la mente del cuerpo, la ciencia del arte, el bien del mal, las mujeres de los hombres, los gordos de los flacos, los jóvenes de los viejos, el socialismo del capitalismo y los progresistas de los conservadores. Vemos al otro como al enemigo y racionalizamos nuestra crítica, nuestro juicio y la polarización que engendramos, diciendo arrogantemente que nosotros tenemos razón y que Dios o la Diosa están de nuestra parte.

Este tipo de polarización ha mantenido a una gente pobre, ignorante o enferma mientras permitía a otros ser ricos, desahogados y poderosos. Ha permitido a las nacionalidades afirmar su supremacía sobre personas cuyas creencias religiosas o visión de la realidad desdeñaban. Ha permitido a las feministas culpar a los hombres por el desequilibrio en el planeta sin responsabilizarse de su propio deseo de control y de su propia avaricia. Ha permitido a los hombres zafarse del dolor del autoexamen, requisito fundamental para el cambio, mientras exigen que la mujer asuma toda la carga de su propio trabajo emocional. Ha otorgado a los poderosos el permiso para suprimir y distorsionar el conocimiento, censurar la expresión, esterilizar a los “incapaces” y causar un sufrimiento increíble en todo el planeta. La arrogancia humana no ve que todos somos uno y coexistimos en un continuo de vida.

La polarización nos lleva a ver al otro como una cosa. El filósofo Martin Buber describió las formas conflictivas en que los seres humanos se veían a sí mismos y a los demás en su libro Yo y Tú. Describe dos actitudes: la de Yo/eso y la de Yo/Tú. La actitud de Yo/eso trata al otro como una cosa separada de uno mismo, algo que medir, organizar y controlar; la actitud de Yo/eso no reconoce al otro como sagrado. La actitud de Yo/Tú se dirige al otro como un igual y unido a uno mismo.
Buber dice que el Tú no puede ser controlado o hallado si se busca; nos encontramos con el Tú por medio de la gracia, en el misterio. El Tú es una experiencia de lo sagrado. Si me dirijo a ti como “Tú” en vez de “eso”, ya seas humano, animal, roca o mar, y si honro a mi propia divinidad, entonces honraré lo sagrado que hay en ti y te permitiré vivir tu vida en la confianza, sin coerción ni control por mi parte.

El maestro budista vietnamita Tic Nhat Hanh enseña que no puede haber dualidad, no puede haber un ser separado. Todos estamos interconectados, inter-somos (no sólo interactuamos). Para inter-ser con algo o ser “uno” con algo, tenemos que comprenderlo, tenemos que entrar en ello. No podemos quedarnos fuera y observarlo.



“No podemos estar solos. Tenemos que inter-ser con todo. Esta hoja de papel es, porque todo lo demás es. Si miras bien esta hoja de papel, verás claramente que hay una nube flotando en ella. Sin una nube, no puede haber lluvia, no pueden crecer los árboles; y sin los árboles, no podemos hacer papel. La nube es esencial para que exista el papel. Así, podemos decir que la nube y el papel inter-son. La forma está vacía de un ser separado, pero está llena de todo el cosmos."

Sigue explicando que la dualidad es una ilusión. “Hay derecha y hay izquierda; si tomas partido, estas intentando eliminar la mitad de la realidad, lo cual es imposible. Es una ilusión creer que se puede tener la derecha sin la izquierda, el bien sin el mal, mujeres sin hombres, rosas sin basura…”. Sanar la brecha entre lo femenino y lo masculino La brecha entre las mujeres y los hombres puede tener sus raíces en los derechos de propiedad y en la procreación. Pero esta brecha ha sido ampliada y reforzada por la mayoría de los sistemas religiosos y políticos. El Génesis 3:16, que afirma que los hombres deben gobernar sobre las mujeres, no era un mandato divino sino propaganda patriarcal. La religión occidental ha animado a la humanidad a culpar al género femenino por los males del mundo y a excluir a las mujeres de la igualdad en asuntos espirituales, políticos y económicos. El pecado original, basado en la caída de Adán y Eva en el Paraíso Terrenal, ha jugado un papel importante desde los tiempos de San Agustín en el siglo IV porque, como dice Matthew Fox, "le hace el juego a los constructores de imperios, a los amos de esclavos y a la sociedad patriarcal en general. Divida y por ello conquista, enfrentando los pensamientos con los sentimientos, el cuerpo contra el espíritu, la vocación política contra las propias necesidades personales, a la gente contra la tierra, los animales y la naturaleza en general". Durante la investigación para su libro, Adán, Eva y la Serpiente, Elaine Pagels se sorprendió de ver "hasta qué punto las tradiciones religiosas están incrustadas en la estructura de nuestra vida política, en nuestras instituciones y en nuestra actitud acerca de la naturaleza humana" y hasta qué punto afectan a nuestras decisiones morales. Si la tradición religiosa imperante afirma la única soberanía de Dios y del emperador, representante de Dios en la tierra, entonces será imposible que cada persona pueda tomar una decisión moral sobre cómo vivir su vida. Estas decisiones le vendrán ya dadas. Comprobamos la existencia de esta desconfianza en la polémica política actual sobre la capacidad de decisión de las mujeres sobre el hecho de tener hijos. Si la actitud predominante sobre la naturaleza humana es la del pecado y la depravación, no existe la confianza. Tampoco hay mucha posibilidad de permitir un cambio de actitud sobre los propios enemigos. Muchos políticos manifestaban hasta hace muy poco esta mentalidad. En respuesta a las críticas sobre la demora de los Estados Unidos en negociar el final de la carrera armamentística, recurrían a la mentalidad de la guerra fría, según la cual los rusos nos engañaban para que redujéramos nuestras defensas y así poder vencer nuestro poderío militar. Según esta mentalidad, la confianza en el otro se considera ignorancia, ingenuidad o un signo de debilidad. El mensaje de Cristo de que todos los seres humanos -hombres, mujeres y niños- estaban hechos a la imagen y semejanza de Dios era muy radical para la cultura en la que vivía. En el Imperio Romano, tres cuartas partes de la gente eran esclavos o descendientes de esclavos, y predicaba que esa gente, no sólo el emperador, eran uno con Dios. Esta unión de lo divino y lo humano tuvo ramificaciones políticas de largo alcance y fue el motivo de la muerte de Cristo. En las relaciones patriarcales, ya sean políticas, religiosas o personales, sólo puede haber una persona arriba; así que siempre hay un controlador y un controlado. Para que la persona dominante pueda conservar el poder, él o ella tiene que mantener a su compañero en una posición de inferioridad. Esto crea un marco mental en el que una persona espera controlar y la otra espera ser controlada. Existe un modelo para este tipo de arreglo: cuando implica tres días o más, parece más bien una pirámide. En la mayoría de las situaciones laborales hay un jefe que domina la perspectiva y la forma de pensar de la empresa y contrata a asalariados competentes, que a su vez, aprenden rápidamente a anticipar los deseos del jefe. La mayoría de las familias emplean asimismo la estructura piramidal: un adulto domina y su pareja y los niños aprenden a acomodarse a las necesidades, órdenes y cambios de humor del adulto dominante. A veces, naturalmente, la persona dominante es un niño que tiraniza a sus padres. El ejército, la Iglesia católica, la mayoría de las empresas, escuelas y sindicatos, son un ejemplo de jerarquías piramidales.

El administrador de una escuela de Los Angeles dijo recientemente de su claustro de profesores, que sería más fácil trasladar un cementerio, que lograr que sus profesores colaboraran con él. Mary Ann Ceyka escribe sobre el pecado del sexismo, que ha creado estas pirámides jerárquicas en nuestra cultura, y encuentra las raíces de estas estructuras y actitudes resultantes, no en el cristianismo ni en el judaísmo, sino en el Imperio Romano. Aboga por una conversión de la jerarquía a la comunidad. Marc Ellis, de la Escuela de Teología de Maryknoll, sostiene que la vocación central de los católicos hoy, tanto como iglesia como en calidad de individuos, es llamar a la conversión del imperio en comunidad. Salirse del imperio es disociarse de la pirámide. La estructura de la comunidad es circular. En un círculo, el movimiento se da con facilidad y no a costa de otros. El círculo en general es la forma básica de una rueda, y como tal es la estructura social apropiada para un "pueblo peregrino", un pueblo que viaja unido. Las personas dentro de un círculo comparten una misma perspectiva; pueden mirarse unos a otros a los ojos. El círculo facilita la responsabilidad. Una perspectiva circular El círculo incluye, no excluye. El símbolo de lo femenino es el círculo, ejemplificado en el útero, el vaso o el grial. Las mujeres tienden a agruparse, les gusta relacionarse, ayudarse, sentirse conectadas. Siempre han hecho cosas juntas, como coser, hacer ganchillo, hacer conservas y vigilar a los niños en el parque. Se piden consejo y apoyo unas a otras y se alegran de sus mutuos éxitos. "Las mujeres siempre se han encontrado en círculos, mirándose unas a otras como colegas, sin poseer ninguna autoridad o poder "sobre" las demás." En El Cáliz y la Espada, Riane Eisler se basa en informes de excavaciones arqueológicas recientes de Marija Gimbutas, para mostrar que sociedades enteras solían basarse en el modelo del círculo o cáliz, en lugar del de la pirámide o espada. Estas sociedades ejemplificaba el modelo asociativo de poder con en vez del modelo dominador de poder sobre. Las sociedades neolíticas de la antigua Europa, entre 7000 y 3500 a. de C., eran civilizaciones con complejas instituciones religiosas y gubernamentales, que usaban cobre y oro para ornamentos y utensilios, poseían una escritura rudimentaria y tenían igualdad de sexos. Eran menos autoritarios y más pacíficos que las sociedades jerárquicas. Las excavaciones de Catal Huyuk y de Hacilar en Turquía no mostraron ningún signo, durante un período de más de mil quinientos años, de daños por motivo de guerras ni de dominación masculina: "la evidencia señala a una sociedad generalmente no estratificada y básicamente igualitaria sin distinciones marcadas en base a clase social o sexo." Al mirar la colocación de los contenidos de enterramientos en casi todos los cementerios de la Vieja Europa, Marija Gimbutas llegó a la conclusión de que existía en tiempos neolíticos una sociedad igualitaria de hombres y mujeres. Escribe: "En el cementerio de cincuenta y tres tumbas de Vinca, no existe apenas diferencia entre hombres y mujeres en cuanto a la riqueza del equipo mortuorio... En cuanto al papel de las mujeres en la sociedad, la evidencia de Vinca sugiere una sociedad igualitaria y claramente no patriarcal. Lo mismo puede decirse de la sociedad de Varna: no puedo ver allí ninguna gradación según una escala de valores patriarcal masculino-femenina". Había indicios de que éstas eran sociedades matrilineales, en las que la descendencia y la herencia se transmitían a través de la mujer, y éstas jugaban papeles protagonistas en todos los aspectos de la vida. "En los modelos de viviendas-santuario y templos, y en restos de templos reales, se muestra a las mujeres preparando y supervisando la preparación y realización de rituales dedicados a los diversos aspectos y funciones de la Diosa. Se empleaba una gran cantidad de energía en la producción de objetos de culto y ofrendas votivas... Las creaciones más sofisticadas de la Antigua Europa, las más exquisitas vasijas, esculturas, etcétera, existentes en la actualidad, fueron obras de la mujer". Las esculturas halladas en cuevas paleolíticas y en la superficie de las llanuras de Anatolia, así como otras excavaciones neolíticas de Oriente Medio, muestran que el culto a la Diosa era el eje de toda la vida. Estas esculturas indican que las imágenes mitológicas de los ritos religiosos de la época, y también las figuras y símbolos femeninos ocupaban un lugar principal en los yacimientos. El arte neolítico muestra una notable ausencia de armas, héroes, batallas, esclavitud o fortificaciones militares. No eran éstas sociedades dominadoras. No habían sido aún afectadas por las invasiones posteriores de las tribus Kurgas, que adoraban a los dioses sangrientos. La Diosa era el eje de toda vida... (...)"

Fragmento de “Ser mujer: un viaje heroico”
De Maureen Murdock